12 de enero de 2026
Dónde se concentran los mejores salarios en la Argentina y qué esperar del mercado laboral para este año

Los datos oficiales muestran que la remuneración más alta del sector privado formal se registra en energía, finanzas y pocas ramas industriales. Qué marca las diferencias
En septiembre de 2025, el salario bruto promedio del sector privado formal fue de $1.797.893, con una suba interanual del 37,8 por ciento.
En contraste, las actividades con menores niveles salariales se concentraron en servicios personales, comercio minorista y algunas ramas agropecuarias. La terminación de edificios y obras de ingeniería civil registró un salario promedio de $739.322, mientras que los servicios agrícolas y pecuarios, excepto los veterinarios, se ubicaban en $802.591. En el sector de enseñanza, el salario bruto promedio fue de $988.061, con una variación interanual del 41,9 por ciento.El comercio minorista también mostró salarios por debajo del promedio general. La venta al por menor en comercios especializados de alimentos, bebidas y tabaco registró ingresos de $910.632, mientras que en el resto del segmento fue de $1.245.670, previo a las deducciones para el sistema previsional y obra social.Economistas consultados por Infobae coinciden en que la concentración de los salarios más altos en sectores como la energía, la minería, las finanzas y algunas ramas industriales no es un fenómeno coyuntural, sino el resultado de José Vargas, economista y director de Evaluecon, explicó que las actividades mejor remuneradas son, al mismo tiempo, las que mostraron mayor desarrollo en los últimos dos años y las que todavía presentan un potencial de crecimiento elevado. En ese contexto, los salarios tienden a crecer en línea con la productividad. Según su análisis, esta dinámica explica por qué los ingresos en energía, finanzas y algunos segmentos industriales se ubican muy por encima del promedio del sector privado formal.Desde su perspectiva, la estructura salarial actual refleja con claridad las marcadas diferencias de productividad que existen en Argentina entre ramas de actividad. A diferencia de lo que ocurre en economías más desarrolladas, esas brechas son más pronunciadas, no por falta de talento, sino por la desigual capacidad de los sectores para generar divisas y sostener niveles elevados de productividad. Esa disparidad termina trasladándose de manera directa a los salarios.Colina ejemplificó que este patrón se observa con claridad en sectores como la energía, la minería y la industria pesada, donde cada trabajador opera con una elevada cantidad de capital o recursos naturales.
La contracara de los sectores mejor pagos se encuentra en actividades intensivas en mano de obra, con menor capitalización y menor productividad por trabajador.
Jorge Day, economista del Ieral de Fundación Mediterránea, explicó que los trabajos que requieren un mayor uso de capital -ya sea físico, humano o financiero- tienden a ser más productivos y, por lo tanto, mejor remunerados. En su análisis, sectores como la minería, el petróleo y las finanzas reúnen esas características, lo que explica su ubicación en la parte alta del ranking salarial.
Respecto de la evolución futura, los tres economistas coincidieron en que no se esperan modificaciones significativas en el ranking de los trabajos mejor pagos en el corto plazo. Vargas sostuvo que, aun en un contexto de inflación más baja que en años anteriores, 2026 seguirá siendo un año inflacionario y no alterará de manera sustancial la estructura salarial. Por el contrario, su expectativa es que la diferencia entre los sectores líderes y el resto de la economía tienda a profundizarse.
Jorge Colina consideró que el ordenamiento salarial entre ramas es esencialmente estructural y que responde a la dotación de factores productivos, por lo que no prevé cambios drásticos. A lo sumo, podría haber movimientos marginales entre algunas actividades, pero no una reconfiguración general del ranking.En conjunto, el análisis de los especialistas refuerza la idea de que la fuerte dispersión salarial entre actividades responde a factores estructurales del mercado laboral argentino y que, más allá de la coyuntura económica, los sectores con mayor productividad y uso intensivo de capital seguirán concentrando los salarios más altos.
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Colina ejemplificó que este patrón se observa con claridad en sectores como la energía, la minería y la industria pesada, donde cada trabajador opera con una elevada cantidad de capital o recursos naturales.
La contracara de los sectores mejor pagos se encuentra en actividades intensivas en mano de obra, con menor capitalización y menor productividad por trabajador.
Jorge Day, economista del Ieral de Fundación Mediterránea, explicó que los trabajos que requieren un mayor uso de capital -ya sea físico, humano o financiero- tienden a ser más productivos y, por lo tanto, mejor remunerados. En su análisis, sectores como la minería, el petróleo y las finanzas reúnen esas características, lo que explica su ubicación en la parte alta del ranking salarial.
Respecto de la evolución futura, los tres economistas coincidieron en que no se esperan modificaciones significativas en el ranking de los trabajos mejor pagos en el corto plazo. Vargas sostuvo que, aun en un contexto de inflación más baja que en años anteriores, 2026 seguirá siendo un año inflacionario y no alterará de manera sustancial la estructura salarial. Por el contrario, su expectativa es que la diferencia entre los sectores líderes y el resto de la economía tienda a profundizarse.
Jorge Colina consideró que el ordenamiento salarial entre ramas es esencialmente estructural y que responde a la dotación de factores productivos, por lo que no prevé cambios drásticos. A lo sumo, podría haber movimientos marginales entre algunas actividades, pero no una reconfiguración general del ranking.En conjunto, el análisis de los especialistas refuerza la idea de que la fuerte dispersión salarial entre actividades responde a factores estructurales del mercado laboral argentino y que, más allá de la coyuntura económica, los sectores con mayor productividad y uso intensivo de capital seguirán concentrando los salarios más altos.



